lunes, 6 de julio de 2009

CLAREANDO





















Ventolera levantas con tu falda,
y me quedo sin habla.
Tantas y tan pocas palabras
para contigo.
Y es que me olvido,
del olvido, de la muerte,
de mi poca suerte,
de ser escritor,
de la pluma,
del traqueteo del tractor
que mueve mi corazón,
de la luna,
del lobo,
de la bruma y del lodo.

Solo me acuerdo de tu sonrisa,
la brisa que acuna los deseos
de felicidad y emociones
por todos y cada uno de los rincones
donde dejé abandonada a la soledad,
la enfermedad, esteta, de desilusiones.

Mira niña, que te tengo a ti,
que no estoy acostumbrado,
pero ya me hecho al cielo.
Que soy feliz
en el carmín de tus labios
y el olor de tu pelo.
Sin agravios y sin miedos.
Con contactos con tacto y
contiendas con contoneos,
con tanto vino.
No contuvimos refriegues
En si, heces de ego,
memeces de ciegos.
Donde dejamos al dios dormido,
cansado de no conseguir mejores ostentos,
mejores maravillas …
que el roce de nuestros cuerpos,

Que aguas a la mar…

Que no se del mentir,
y no me se callar,
que solo puedo decir
“No, lo siento”
Si algún día
me preguntan aquello
de si entiendo,

a que sabe dejarte amar.

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