lunes, 6 de julio de 2009

LA SALVACIÓN



















Pude contar a centenas de mártires que han caído.
Escasos depusieron armas y se dieron por vencidos.
Cuantiosos zanjaron vida y se condenaron al olvido.
Hoy perdimos 100 metros y arrasaron el fortín vecino.
No se cuan lograran resistir, ni si cumplirán su destino.
Hoy solamente lucho por sobrevivir y por ello sobrevivo.
No puedo hallar demasiado bienestar en este camerino.
Si por pensar es por lo que transgredí y fui perseguido.
El adalid dio preceptos de disparar a todo lo que se pondría a tino.
Yo ansié no perder reflexión y andar mi propio camino.
"No cavilaran por mí", pienso hoy, maniatado, muerto de frío,
sólo acompañado en la celda por la foto de mi amor adamantino
Espero réplica a la carta remitida desde este camerino.
Mas sé que el soldado confiado a las cartas, también ha caído
en los 100 metros que arrasaron junto con el fortín vecino.
Escuché que penó al intentar huir del ataque enemigo.
No luchó por sobrevivir y por ello no ha sobrevivido.
Hoy sueño que el escrito hubiese arribado a su objetivo.
La respuesta no llega y me siento consumido.
"Escaso tiempo faltaría", pienso hoy, maniatado, muerto de frío.
Víctima del hambre y torturado por no haber obedecido.
Por intentar no perder reflexión y andar mi camino.
Por pensar demasiado y condenarme a ser perseguido.
Es duro se torturado por los que creíste amigos
y que la única salvación fuese aquel ataque enemigo.
Fui salvado entre gritos, cuando irrumpieron a tiros.
Salvándome de mi prisión, poniendo fin a lo vivido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario