Quiero hacerme una casita en tu boca,
que si no es agradable, ni acogedora,
revestiré de cortinas rosas las ventanas
y olerán a clavel los aromas de la cama.
El vino se derrama en la alfombra,
mientras se desboca la avellana.
y los manteles se zozobran.
En esa casa pequeña
donde hasta las paredes me sobran.
lunes, 6 de julio de 2009
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