Lindas lindes de landres secos
se aglomeraron junto a mi mano,
apretujando mis trastruecos
en un único viraje mal mandado:
El viaje al mar de la nada, a nado.
-“De nada, Dios mal confeccionado”
A mala gana ya encontré mi recoveco
entre los huecos de los flecos
de su pelo enmarañado.
lunes, 6 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Oh capitán!! mi capitán!!!
ResponderEliminareres el mejor, en serio
tenemos q seguir creciendo
te quiero tio!ç
Germán