lunes, 6 de julio de 2009

EL DESDÉN DE UN SIERVO


…Se subió en mi hombro, como acunado por el propio recelo que exhalaba mi faceta,
reflexionó con sus garras clavadas en mi espalda, pensé de nuevo.
Su expresión es sagaz, su esencia fuerte, sus plumas revolotean en la estancia
pero nada de ello me ayuda. No aguardo pasar lo que me queda,
ocupando mis oídos con su aletear,
reparando en su copete que cae a cada nimio paso del tiempo…
Dejaré de lado mi carrera, mi pesadumbre, mi congoja...
borraré la historia, el desdeñado chismorreo que sobre mi se cernía,
para enarbolarme bajo el umbral en que ha de morir…

No hay comentarios:

Publicar un comentario